domingo, 28 de julio de 2024

Enfermedad pulmonar obstructiva crónica

 Autor/a: Michael C. Ferrera,WassimW. Labaki, MeiLan K. Han Annual Review of Medicine. Vol 72:119-134

Introducción

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), definida así recién a mediados del siglo XX, siguió cobrando gran interés por su heterogeneidad clínica y complejidad biológica.

Se considera la segunda enfermedad respiratoria más común en el mundo, con un aumento progresivo de su prevalencia.

Si bien el asma es más prevalente, la EPOC se asocia con mayor morbilidad y mortalidad). Debido a su elevada prevalencia y naturaleza progresiva, ha cobrado gran interés su fisiopatología y el diagnóstico precoz, para mejorar los resultados a largo plazo.

Fisiopatología

Hasta hace poco, la comprensión de la progresión de la enfermedad procedía del trabajo de Charles Fletcher y Richard Peto, que midieron el VEF1 de 800 hombres del oeste de Londres, de entre 30 y 59 años, cada 6 meses durante 8 años a partir de 1961. Ellos observaron una disminución continua y lenta del VEF1 que parecía acelerarse con el envejecimiento.

Los no fumadores perdieron el VEF1 lentamente con el tiempo y casi nunca desarrollaron obstrucción del flujo de aire. Los fumadores eran “susceptibles” o “no susceptibles”.

Los fumadores no susceptibles tenían una declinación del VEFsimilar a la de los no fumadores mientras que los fumadores susceptibles tenían una declinación más rápida del VEFque progresó hasta la obstrucción del flujo de aire. Por lo tanto, el paradigma dominante era que la exposición a partículas, normalmente en forma de humo de cigarrillo, provoca la aceleración de la declinación de la función pulmonar típica relacionada con la edad en los susceptibles a este efecto

Esta acepción no fue cuestionada hasta que estudios de cohortes contemporáneos ofrecieron nuevas perspectivas sobre las trayectorias de la función pulmonar a lo largo de la vida.

Lange et al. utilizaron datos de 3 cohortes de estudios de observación para identificar 2 trayectorias diferentes que pueden conducir a la EPOC. Algunos sujetos alcanzaron una función pulmonar normal en la edad adulta temprana seguida de una rápida disminución del VEF1, mientras que otros nunca alcanzaron una función pulmonar normal y desarrollaron EPOC a pesar de la disminución normal del VEFrelacionada con la edad durante la edad adulta.

Por otra parte, muchos estudios de cohortes identificaron trayectorias de la función pulmonar desde el nacimiento o la niñez hasta la edad adulta temprana, que pueden reflejar la influencia de factores potencialmente modificables como el parto prematuro, la exposición al humo, las infecciones pulmonares recurrentes y el asma persistente durante la infancia, que podría ser el foco de las intervenciones para maximizar el crecimiento pulmonar y reducir el riesgo de EPOC en la vejez. Esta nueva comprensión de las trayectorias de la función pulmonar ha dado lugar a estudios sobre los primeros cambios fisiopatológicos en la EPOC para identificar a los pacientes con enfermedad temprana que puedan obtener mayores beneficios de la intervención.

El cambio histológico más temprano detectable después de la exposición al humo del cigarrillo es la reprogramación epigenética de las células epiteliales basales, esenciales para una defensa pulmonar eficaz y la remodelación epitelial después de una lesión pulmonar.

Debido a la reprogramación epigenética de estas células, las vías respiratorias distales exhiben metaplasia escamosa, disfunción ciliar, hiperplasia de las células basales y caliciformes e hipersecreción de moco, creando así un medio inflamatorio local propenso al daño y la infección. De hecho, un análisis de la expresión genética de muestras epiteliales respiratorias recopiladas de no fumadores sanos, fumadores sanos y fumadores con EPOC, demostró la reprogramación de las vías respiratorias distales para parecerse más a las vías respiratorias proximales en los fumadores, especialmente en aquellos con EPOC.

Se destaca que la reprogramación distal a proximal puede estar mediada por la señalización del factor de crecimiento epidérmico en las células basales de las vías respiratorias pequeñas, lo que podría representar un nuevo objetivo terapéutico.

La reprogramación epitelial inducida por la exposición crónica al humo del cigarrillo también cambia el volumen así como el contenido de agua y mucina del líquido de la superficie de las vías respiratorias. La estructura normal y la función de esta interfaz fisiológica previenen la obstrucción de las vías respiratorias, la inflamación y la infección mediante la eliminación eficaz del moco.

Se han hallado polímeros de mucina, que son carbohidratos de alto peso molecular, producidos por las células caliciformes, en concentraciones más elevadas en las muestras de esputo de fumadores con EPOC en comparación con los controles sanos y se asoció con el fenotipo clínico de la bronquitis crónica. Por lo tanto, la concentración de mucina en las vías respiratorias puede servir como biomarcador diagnóstico e identificar una posible diana terapéutica.

En el pulmón sano, las células de las vías respiratorias pequeñas secretan inmunoglobulina (Ig) A dimérica a la luz de la mucosa desde el receptor polimérico de Ig. La escisión de este receptor en la superficie luminal libera IgA secretora todavía unida a una porción del receptor denominada componente secretor. La IgA secretora ayuda a prevenir la invasión bacteriana del epitelio respiratorio.

Fumar reduce la expresión del receptor polimérico de Ig que lleva a una deficiencia localizada de IgA secretora en las vías respiratorias pequeñas. En ausencia de IgA secretora, las bacterias pueden invadir las células epiteliales respiratorias. La activación resultante del factor nuclear kB inicia y mantiene la inflamación de las vías respiratorias.

Las diferencias en las estructuras de la comunidad microbiana pulmonar también pueden ayudar a explicar por qué no todos los fumadores desarrollan EPOC sino cuáles son los microbios específicos que provocan la enfermedad. La progresión y el momento en que se producen son preguntas importantes que todavía no tienen respuesta.

Estos hallazgos sugieren que la invasión bacteriana puede ser un desencadenante que conduzca a la remodelación de las vías respiratorias. Puede ser una lesión patológica temprana clave que precede al desarrollo de enfisema.

Mientras que originalmente se pensó que las vías respiratorias pequeñas contribuían muy poco a la resistencia total de los pulmones, trabajos posteriores a finales de los años 1960 y principios de 1970 demostraron que las vías respiratorias pequeñas son, de hecho, el principal sitio de mayor resistencia de las vías respiratorias en las personas con EPOC, y que estos cambios pueden ocurrir en ausencia de otra enfermedad pulmonar morfológica.

Por otra parte, los datos histológicos y de la tomografía computarizada (TC) sugieren que el estrechamiento de las vías respiratorias distales y, en última instancia, su disfunción, están presentes en la enfermedad leve, incluso antes de desarrollo de un enfisema manifiesto .

Diagnóstico

La EPOC sigue estando infradiagnosticada y mal diagnosticada.

Un análisis de la encuesta National Health and Nutrition Examination Surveys (NHANES) demostró que >70% de los participantes con obstrucción crónica de las vías respiratorias en la espirometría no tenían un diagnóstico formal de EPOC. En otro análisis de 5 planes de salud, solo el 32% de los pacientes con un nuevo diagnóstico de EPOC habían sido sometidos a una espirometría para confirmar su diagnóstico.

En 2016, el US Preventive Services Task Force confirmó una recomendación previa contra el cribado de adultos asintomáticos debido a la falta de evidencia de que la detección mejore los resultados clínicos a largo plazo.

Una advertencia es que algunos pacientes con EPOC pueden subestimar sus síntomas porque evitan las actividades que los inducen o los atribuyen a la falta de condiciones físicas o la edad avanzada.

Por lo tanto, a diferencia del cribado poblacional mediante la espirometría, se han adoptado diversos métodos de búsqueda de casos de EPOC. Uno de ellos combina un cuestionario de 5 ítems denominado CAPTURE (COPD Assessment in Primary Care to Identify Undiagnosed Respiratory Disease and Exacerbation Risk) mediante la medición del flujo espiratorio máximo. Este enfoque pragmático y de bajo costo, que actualmente se está aplicando en una población de atención primaria para su evaluación, fue sensible y específico para identificar a pacientes en riesgo de EPOC que luego podrían ser más evaluados con la espirometría.

La definición de EPOC requiere una espirometría post broncodilatación que demuestre un flujo de aire fijo y obstrucción, definida como una relación VEF1/capacidad vital forzada (CVF) <0,70. Sin embargo, todavía se debate si esta es la mejor opción para definir la obstrucción. Usando un límite fijo de VEF1/CVF, la definición de obstrucción del flujo aéreo ha sido recomendada por la Global Initiative for Chronic Obstructive Lung Disease (GOLD). La American Thoracic Society y la European Respiratory Society recomiendan usar el límite inferior normal (LIN) de VEF1/CVF, basado en cuenta la edad, la raza, el sexo y la talla de la población.

Si bien el límite fijo es más fácil de aplicar, puede dar más resultados negativos falsos en los pacientes más jóvenes, quienes pueden beneficiarse de una intervención temprana, y más resultados positivos falsos en los pacientes mayores, que pueden recibir un tratamiento innecesario. Un estudio prospectivo de Dinamarca (seguimiento 6 años) de gran cohorte mostró que los individuos con VEF1/CVF LIN pero ≥0,70 tenían una mediana de edad de 45 años y mayor riesgo de neumonía, insuficiencia cardíaca y mortalidad global comparados con aquellos sin obstrucción del flujo aéreo.

Según estos y otros estudios, el punto de corte óptimo de VEF1/CVF (fijo vs. LIN) para definir la obstrucción del flujo aéreo en la práctica clínica sigue siendo un tema de debate, pero está claramente influenciado por la edad. El informe GOLD de 2001 designó como GOLD 0 a los pacientes con VEEF1/CVF >0,70 pero con enfermedades respiratorias crónicas.

Los síntomas (tos crónica, producción de esputo e hipersecreción mucosa) catalogados como GOLD 0 son aquellos que corren riesgo de desarrollar obstrucción del flujo aéreo en el futuro. GOLD 0 siguió siendo una clasificación controvertida y finalmente se eliminó de los informes posteriores ya que estos pacientes no representan la mayoría de los que desarrollan obstrucción. A pesar de la eliminación de GOLD 0, se halló que los fumadores sin obstrucción del flujo aéreo pero con síntomas respiratorios crónicos experimentaban morbilidad respiratoria significativa.

Actualmente se está investigando a un subgrupo de estos fumadores con VEF1/CVF ≥0,7 pero VEF <80% del previsto , conocida como espirometría alterada de relación conservada (PRISm). El Estudio de Rotterdam mostró que un tercio de los participantes con PRISm hizo la transición a EPOC durante los 4,5 años de seguimiento, y que la presencia de PRISm y EPOC GOLD 2–4 fue predictora importante de mortalidad global. Se requieren estudios para este grupo, para hallar estrategias terapéuticas específicas y así retrasar o prevenir la EPOC.

Para caracterizar y comprender mejor los aspectos de la enfermedad pulmonar relacionados con el tabaquismo en ausencia de obstrucción del flujo de aire, la investigación está enfocada en los síntomas y exacerbaciones respiratorias y los hallazgos anormales en la TC de tórax. Entre los fumadores con VEF1/CVF >0,70, el estudio SPIROMICS mostró que aquellos con una alta carga de síntomas tenían más probabilidades de experimentar exacerbaciones respiratorias, menor tolerancia al ejercicio y signos de engrosamiento de las vías respiratorias en la TC de tórax,  en comparación con aquellos con una carga de síntomas baja.

Se destaca que el 42% del grupo sintomático ya estaba tomando broncodilatadores inhalados y que el 23% los recibía combinados con corticosteroides, a pesar de que no había indicaciones para tal prescripción debido a la falta de obstrucción del flujo de aire.

Cada vez hay más pruebas de que los cambios en la TC pueden identificar a los pacientes con obstrucción del flujo aéreo entre fumadores y exfumadores. También hay pruebas de que un gran número de fumadores permanentes con VEF1/FVC ≥0,70 tienen signos radiológicos de enfermedad pulmonar (enfisema significativo o engrosamiento de la pared de las vías respiratorias), así como más disnea, menos tolerancia al ejercicio y más disfunción respiratoria en comparación con los que nunca fumaron.

En conjunto, estos resultados sugieren que las pautas actuales que requieren la obstrucción del flujo de aire para el diagnóstico de EPOC posiblemente no sean adecuadas para describir el espectro de enfermedades pulmonares sintomáticas relacionadas con el tabaquismo y se requieran otras pautas con otra definición más amplia, incluida la presencia de cambios en la TC de tórax.

Ha surgido un método prometedor que utiliza la TC para identificar a las personas con mayor riesgo de progresión de la enfermedad, a partir de una técnica analítica diseñada para identificar pequeñas anomalías de las vías respiratorias.

El mapeo de respuesta paramétrica (MRP) es una técnica de procesamiento de imágenes que utiliza el registro dinámico de imágenes apareadas de TC inspirada y espirada para clasificar áreas del pulmón como normales o atrapamiento de aire enfisematoso o no enfisematoso, conocido como enfermedad funcional de las vías respiratorias pequeñas. En los fumadores sin obstrucción del flujo de aire o con obstrucción leve a moderada, el MRP de la enfermedad funcional de las vías respiratorias pequeñas se asoció más estrechamente con la disminución del VEF1 durante 5 años de seguimiento que el MRP enfisematoso.

Es importante destacar que las métricas del MRP han sido validadas con tejido pulmonar humano extraído de pacientes con EPOC avanzada en el momento del trasplante de pulmón, para mostrar que el MRP de la enfermedad funcional de las vías aéreas pequeñas se correlaciona con la pérdida de bronquiolos terminales, así como con el estrechamiento, engrosamiento y obstrucción de los bronquiolos terminales supervivientes.

Estos resultados apoyan la hipótesis de que la pérdida de las vías respiratorias pequeñas ocurre antes de que el enfisema o una disminución significativa de la función pulmonar sean detectables, y que estos cambios puedan identificarse utilizando la TC de tórax con técnicas de procesamiento de imágenes adecuadas. Como tal, e MRP de la enfermedad funciona de las vías aéreas pequeñas puede ser un buen biomarcador para estudiar e identificar precozmente a la EPOC.

Otra área de investigación en curso son los biomarcadores séricos. Se buscan nuevos biomarcadores que sean modificables, se asocien independientemente con los resultados clínicos duros y resulten en cambios clínicos significativos. Un foco de las investigaciones ha sido el medio inflamatorio de la EPOC, habiéndose identificado muchos marcadores inflamatorios diferentes que son objetivos potenciales.

La proteína C reactiva ha sido identificada como un importante predictor de hospitalizaciones por EPOC y de mortalidad, independiente de la función pulmonar.

Se ha demostrado que ayuda a guiar el uso de antibióticos en las exacerbaciones de la EPOC ambulatorias. Los niveles elevados de fibrinógeno se asocian de manera similar con mayor riesgo de exacerbaciones graves de la EPOC, lo que resulta en hospitalización y mortalidad. Los eosinófilos de la sangre tienen relación con las exacerbaciones y la respuesta a los corticosteroides inhalados (CSI). El sRAGE (receptor soluble para el producto final de glicación avanzada) es otro biomarcador prometedor que parece desempeñar un papel mecanicista importante en la patogénesis del enfisema.

Al pensar en el concepto de EPOC precoz o preEPOC, se debe considerar la importancia de la edad. La enfermedad leve en un fumador de 80 años podría presentar un riesgo diferente que el mismo nivel de gravedad en un fumador de 40 años. Por lo tanto, se ha propuesto una definición de EPOC temprana que incorpora la edad. Requiere que los pacientes sean <50 años y tengan el antecedente de fumar ≥10 paquetes por año. También necesitan ≥1 de los siguientes:

a) Evidencia de obstrucción del flujo de aire, que se define como VEF1/CVF 1/CVF más estricta <0,70

b) Hallazgos de la TC compatibles con EPOC (enfisema visual, atrapamiento aéreo o engrosamiento bronquial) o

c) Disminución rápida de VEF1 (≥60 ml/año).

Un análisis reciente de un estudio de la población general de Copenhagen halló una prevalencia de EPOC temprana (VEF1/CVFFVC 1 >350 ml durante 5 años, así como el cociente de riesgo (hazard ratio) más elevado para la mortalidad global. No está claro si esta definición sería útil en entornos de atención primaria o rural o ante la falta de recursos como la espirometría o la TC de tórax. Por otra parte, puede ser que ciertos aspectos de los síntomas o de las anormalidades específicas de la TC tengan un valor más predictivo que otros, que no se contabilizan en esta construcción.

Tratamiento

> Farmacoterapia

Según las recomendaciones de oro, el tratamiento inicial para la mayoría de los pacientes con EPOC sintomática generalmente incluye un broncodilatador, como un antagonista muscarínico de acción prolongada (LAMA, por sus siglas en inglés).

Un ensayo doble ciego con casi 6.000 participantes con EPOC moderada a grave y un historial de tabaquismo de ≥10 paquetes-año comparó el efecto del tiotropio con el placebo, sobre la función a largo plazo. Si bien el tiotropio no frenó la disminución del VEF1, sí mejoró la calidad de vida relacionada con la salud y se asoció con menos exacerbaciones de la EPOC después de 4 años de seguimiento.

Otro estudio de tiotropio controlado con placebo mostró que el tiotropio fue superior en la mejoría del VEF1 post broncodilatador a los 24 meses en pacientes con EPOC leve a moderada, redujo la declinación anual del VEF1 y arrojó una tasa más baja de exacerbaciones. Aunque el tiotropio no mejoró la declinación del VEF1, en aquellos con enfermedad grave, puede beneficiar la función pulmonar en las etapas tempranas o leves de la enfermedad.

Independientemente de la gravedad de la enfermedad, en pacientes con EPOC ha quedado bien establecida la utilidad de los LAMA para mejorar los síntomas, aumentar la capacidad de ejercicio y reducir la frecuencia de las exacerbaciones, lo que respalda su uso como terapia de primera línea para pacientes particularmente de la función pulmonar, aumentan la mortalidad, empeorando la salud y aumentando los eventos cardíacos. Es muy importante prevenir las exacerbaciones. El historial de exacerbaciones y carga de síntomas es una guía para el tratamiento farmacológico.

En los últimos años se ha evaluado clínicamente la eficacia de varias terapias con inhaladores, con el fin de reducir las tasas de exacerbación de la EPOC. El estudio FLAME mostró que la combinación LAMA/LABA (indacaterol-glicopirronio) fue más efectiva que la de LABA/ CSI (salmeterol-fluticasona). La información del ensayo IMPACT sobre la vía de tratamiento de la EPOC mostró que la combinación triple LAMA/LABA/ CSI (umeclidinio- vilanterol/fluticasona) fue mejor que el furoato-vilanterol para prevenir las exacerbaciones de la EPOC en pacientes con antecedentes de exacerbaciones y al menos obstrucción moderada en la espirometría.

El régimen de 3 inhalantes redujo la tasa de exacerbaciones moderadas o graves en comparación con cualquiera de las terapias duales.

A diferencia del estudio FLAME, el IMPACT mostró mayor reducción de las exacerbaciones con LABA/CSI que con LAMA/LABA. Para conciliar estos datos discrepantes cabe señalar que en el estudio FLAME se necesitaron 4 semanas previas de monoterapia con tiotropio lo que pudo ser beneficioso para los pacientes que estaban estables sin recibir CSI.

Actualmente, para la población de pacientes GOLD D (alta carga de síntomas y mayor riesgo de exacerbaciones), LAMA, LAMA/LABA y LABA/CSI son opciones potenciales para la terapia inicial, reservando la terapia triple para aquellos con exacerbaciones persistentes a pesar de la terapia inicial. La terapia triple también redujo la mortalidad global en comparación con LAMA/LABA.

Anteriormente había poca evidencia que guiara a los médicos cuando debían reducir el uso de CSI en pacientes sin exacerbaciones frecuentes, en quienes el beneficio no sería tan claro. El estudio SUNSET examinó la seguridad y eficacia de los CSI en la disminución escalonada de la terapia triple en la EPOC, incorporando a pacientes con EPOC estable (FEV1 40-80% del previsto) que recibían terapia triple a largo plazo, con ≤1 exacerbación moderada o grave anual previa.

Los participantes experimentaron una disminución significativa del V[EF1 (26 ml) tras la desescalada de la terapia triple con LAMA/LABA, aunque no se observaron cambios en la tasa de exacerbaciones. En particular, los pacientes con eosinofilia en sangre (≥300 células/μl) tuvieron mayor disminución en la función pulmonar y experimentaron más exacerbaciones después de suspendidos los CSI. Un análisis post hoc del ensayo WISDOM sobre la suspensión de los CSI y las exacerbaciones también mostró una asociación similar entre el uso de CSI, la tasa de exacerbaciones y el recuento de eosinófilos, ya que hubo más exacerbaciones después de la suspensión de los CSI.

Por otra parte, un análisis secundario del recuento de eosinófilos como una variable continua en el estudio IMPACT y no mostró diferencias en la reducción de las exacerbaciones entre el uso de LAMA/LABA/CSI y LAMA/LABA en el recuento de eosinófilos <100 células/μl, pero hubo efectos del tratamiento progresivamente mayores en los regímenes con CSI, con niveles más elevados de eosinófilos. Estos hallazgos con respecto a los eosinófilos se han incorporado a las pautas GOLD de 2019, que para guiar el aumento y la reducción del tratamiento integran el nivel de eosinófilos séricos, la disnea y el historial de exacerbaciones, lo que destaca que el uso de inhaladores está avanzando hacia un enfoque más basado en la precisión.

Dada esta asociación entre la eosinofilia y las exacerbaciones de la EPOC, los ensayos han evaluado los anticuerpos monoclonales IL5 mepolizumab y benralizumab, que actualmente están aprobados por la FDA de EE. UU. para el asma eosinofílica. Los resultados han sido discordantes y solo un estudio mostró claramente tasas más bajas de exacerbaciones.

Los medicamentos orales se han vuelto de uso común entre los pacientes con exacerbaciones frecuentes a pesar del tratamiento máximo con inhalador, y en aquellos con recuentos de eosinófilos <100 células/μl, que tienen menos probabilidades de beneficiarse de los CSI. Se ha demostrado que la azitromicina reduce las exacerbaciones cuando se administra como profilaxis a pacientes con EPOC y mayor riesgo de exacerbaciones. La investigación mostró poco efecto del tratamiento en los fumadores activos, lo que respalda que sea usada solo en exfumadores, monitoreando el intervalo QT, el electrocardiograma y la audición, por sus efectos adversos.

Otra posible preocupación es la resistencia antibiótica.

Se ha demostrado que el roflumilast, un inhibidor de la fosfodiesterasa-4 reduce las exacerbaciones y está indicado para pacientes con exacerbaciones recurrentes, VEF1 <50% predicho y el fenotipo de bronquitis crónica. La pérdida de masa muscular se ha asociado con la mortalidad y el riesgo de exacerbación entre los pacientes con EPOC.

En un ensayo reciente controlado con placebo en el que participaron pacientes con EPOC sarcopénica, el bimagrumab, un anticuerpo monoclonal que bloquea los receptores de activina tipo II, produjo un aumento en el volumen del músculo del muslo y la masa corporal magra total hasta la semana 24, pero no mejoró la función física. Aún no está claro si ese aumento de la masa muscular podría traducirse en una disminución de la morbilidad y mortalidad respiratoria.

Rehabilitación pulmonar

La rehabilitación pulmonar es una intervención longitudinal integral que integra ejercicios aeróbicos, entrenamiento de fuerza muscular y programas educativos para mejorar el estado físico y psicológico y el bienestar de los pacientes con enfermedades respiratorias crónicas. Se ha demostrado que las relaciones públicas aumentan la capacidad funcional, mejoran la calidad de vida relacionada con la salud y reducen las hospitalizaciones. Aun así, la rehabilitación pulmonar sigue siendo subutilizada, probablemente debido a la falta de conciencia de los prestadores proveedores, pagadores y pacientes, así como la falta de acceso.

Una gran observación surgida de un estudio de cohorte de beneficiarios de Medicare reciente, que fueron dados de alta después de una hospitalización por EPOC, mostró que el inicio de la rehabilitación respiratoria dentro de los 90 días posteriores al alta hospitalaria, 1 año después se asoció con menor mortalidad global en comparación con el inicio posterior o ningún inicio. Mientras que <2% de los casi 200.000 pacientes incluidos en el análisis iniciaron la rehabilitación dentro de los 90 días posteriores al alta, estos hallazgos deberían fomentar la mayor utilización y financiación de la rehabilitación pulmonar.

Reducción del volumen pulmonar

La cirugía de reducción del volumen pulmonar es una de las pocas opciones de tratamiento quirúrgico para pacientes con EPOC. Su premisa es que la extirpación del pulmón enfermo y enfisematoso permite la reexpansión del pulmón adyacente comparativamente sano. Se ha demostrado que la reducción del volumen pulmonar confiere un beneficio en la mortalidad de pacientes con enfisema predominante en el lóbulo superior y poca tolerancia a al ejercicio a pesar de completar la rehabilitación pulmonar. Aunque es una de las pocas terapias que demostró brindar beneficios en la EPOC, sigue siendo poco utilizada, probablemente debido a restricciones de acreditación, conceptos erróneos entre los médicos sobre los beneficios y riesgos del procedimiento y sus estrictos criterios de elegibilidad.

Las válvulas endobronquiales se han convertido en una posible alternativa para pacientes que no califican para la cirugía de reducción del volumen pulmonar. Los estudios LIBERATE e IMPROVE mostraron la mejoría de la función pulmonar en el enfisema heterogéneo grave utilizando el sistema de válvula de espiración. Estos ensayos controlados aleatorizados multicéntricos recientes evaluaron 2 tipos diferentes de válvulas endobronquiales y las compararon con el tratamiento médico óptimo.

Los criterios de inclusión fueron: obstrucción grave en la espirometría, evidencia de hiperinflación significativa en las mediciones del volumen pulmonar, distribución heterogénea del enfisema determinada por análisis cuantitativo de la TC y poca o ninguna ventilación colateral en los lóbulos objetivo e ipsilateral.

Ambos ensayos informaron una mejoría del VEF1 y del volumen residual en sus respectivos brazos de utilización de la válvula endobronquial. A los 6 y 12 meses del seguimiento también se observarvó la mejoría del estado de salud respiratoria y la distancia de la caminata de 6 minutos. Estos estudios han motivado la aprobación por la FDA del uso de estos dispositivos en pacientes con EPOC.

Existe un alto riesgo de neumotórax asociado con la colocación de la válvula, aunque después del procedimiento el neumotórax no produjo diferencias en los resultados clínicos a los 6 y 12 meses.

Denervación pulmonar dirigida y reoplastia bronquial

La denervación pulmonar dirigida utiliza la ablación broncoscópica por radiofrecuencia para alterar el sistema nervioso parasimpático pulmonar, que media el tono del músculo liso, la broncoconstricción refleja, la hipersecreción de moco y la inflamación de las vías respiratorias.

Mientras que un ensayo pequeño aleatorizado controlado doble ciego mostró una reducción de los eventos adversos respiratorios en pacientes con EPOC sintomática de moderada a grave, un ensayo aleatorizado más amplio evaluó la denervación para reducir las exacerbaciones de la EPOC.

La reoplastia bronquial es otro procedimiento broncoscópico que aplica campos eléctricos pulsados no térmicos a las vías respiratorias para eliminar las células productoras de moco en pacientes con bronquitis crónica. En ensayos pequeños y no controlados se ha demostrado que reduce los síntomas respiratorios así como la hiperplasia de las células caliciformes.

Trasplante de pulmón

Cada año se realizan más de 1.000 trasplantes de pulmón a pacientes con EPOC grave. Es la indicación más común de trasplante de pulmón en todo el mundo y la segunda más común en EE. UU.

Las guías más recientes de la International Society of Heart and Lung Transplantationy reconoce que el momento de la derivación para el trasplante es un desafío porque la evolución clínica de la EPOC suele ser prolongada y la supervivencia corto y mediano plazo es mayor que en otras enfermedades pulmonares.

Los pacientes con EPOC y sin contraindicaciones para el trasplante, que tienen un índice BODE (índice de masa corporal, obstrucción del flujo aéreo, disnea grave, capacidad de esfuerzo) de 5 a 6 con enfermedad progresiva, VEF1 <25% del previsto hipoxia o hipercapnia significativa debe derivarse a un centro de trasplantes para su evaluación.

Oxigenoterapia

Una de las primeras intervenciones para la hipoxemia grave fue la administración de oxígeno suplementario, lo que mejoró la supervivencia de la EPOC. El ensayo de oxigenoterapia nocturna NOTT, de 1980, demostró que la oxigenoterapia suplementaria mejoró la supervivencia en aquellos con hipoxemia grave en reposo, hipertensión pulmonar, insuficiencia cardíaca o hematocrito >55%.

El ensayo LOTT de 2016, de oxigenoterapia a largo plazo, mostró beneficios en la hipoxemia menos grave. El NOTT evaluó el uso de oxígeno en la hipoxemia moderada en reposo o en desaturaciones inducidas por el ejercicio y se halló que el oxígeno suplementario no tuvo efecto sobre cualquiera de los resultados medidos, incluyendo mortalidad y tiempo transcurrido hasta la primera hospitalización.

Ventilación crónica no invasiva

Se ha demostrado que la ventilación no invasiva mejora la supervivencia en los pacientes con exacerbaciones de la EPOC e insuficiencia respiratoria hipercápnica aguda.

Sin embargo, aún no se ha caracterizado completamente su papel rutinario en pacientes ambulatorios con EPOC e hipercapnia crónica estables. Sin embargo, no todos los estudios hallaron los mismos beneficios.

Una revisión reciente identificó la adherencia como un problema importante y señaló que la calidad de vida y la supervivencia parecen mejorar solo cuando se reduce con eficacia el CO2 crónicamente elevado.

Conclusión

La EPOC es una enfermedad respiratoria común asociada con una heterogeneidad clínica significativa y una elevada morbilidad y mortalidad.

Nuevas opciones de tratamiento, que van desde los farmacológicos inhalados y orales hasta los tratamientos intervencionistas quirúrgicos y broncoscópicos, han abierto la puerta a un enfoque terapéutico personalizado para los pacientes con EPOC.

Los continuos avances en la comprensión de la biopatología, el diagnóstico y el tratamiento centrados en pacientes susceptibles, aplicados tempranamente en el curso de la enfermedad, tienen el potencial de mejorar los resultados clínicos a largo plazo y ayudar a identificar terapias modificadoras de la enfermedad.


Resumen, traducción y comentario objetivo: Dra. Marta Papponetti

Deficiencia de alfa-1 antitripsina

 Autor/a: Dres. Thomas Köhnlein, Tobias Welte. The American Journal of Medicine (2008) 121, 3-9

La deficiencia de alfa-1 antitripsina (deficiencia del inhibidor de la alfa-1 proteasa) se define por la menor concentración de alfa-1 antitripsina en el suero y/o la identificación de un genotipo defectuoso. No es una enfermedad rara sino que no siempre es diagnosticada. En las últimas décadas se han hecho muchos esfuerzos para comprender la genética, la biología y la fisiopatología de la deficiencia de alfa-1 antitripsina, pero hasta el momento no se han conseguido resultados muy satisfactorios. Son importantes la identificación de los pacientes y la iniciación pronta del tratamiento para retrasar o evitar el daño pulmonar grave y el deterioro de la calidad de vida que lo acompaña.

Genética y biología

La deficiencia de alfa-1 antitripsina es una enfermedad autonómica recesiva. El gen SERPINA 1 (en un principio conocido por PI), que codifica la proteína alfa-1 antitripsina, es un gen de 12,2 kb localizado en la rama larga del cromosoma 14. Es un gen muy pleomórfico y hasta el momento se le conocen más de 100 variantes de alelos. Estas variantes pueden ser clasificadas de acuerdo con sus efectos sobre los niveles de la proteína alfa-1 antitripsina sérica. Los alelos M (M1 y M6) son los más comunes y se los define como “variantes normales” porque se asocian con niveles normales de la proteína alfa-1 antitripsina.

Las manifestaciones de la enfermedad aparecen con las variantes o genotipos Null, provocando alteraciones en la expresión o traducción del gen o, la síntesis proteica. La mayoría de los individuos con enfermedad pulmonar o hepática son homocigotas para los alelos Z o S (fenotipos ZZ y SS) o heterocigotas para los 2 (fenotipos MS, MZ o SZ), los cuales provocan la disminución de los niveles séricos de alfa-1 antitripsina. La alfa-1 antitripsina es una molécula de 52-kDa que es producida principalmente por el hígado desde donde es liberada a la sangre. La producción diaria normal es 34mg/kg (adultos: 1,5 a 3,0 g/L). La alfa-1 antitripsina se produce en condiciones normales y como proteína de fase aguda es regulada hacia arriba durante la inflamación, la infección, el cáncer y el embarazo.

La función fisiológica más importante es la inactivación de las enzimas proteolíticas liberadas al tejido pulmonar. La extensa superficie del pulmón está expuesta continuamente a una gran carga de patógenos de transmisión aérea, generando frecuentes respuestas inmunológicas. Durante el proceso de fagocitosis resultante, las proteasas y los oxidantes son liberados en el tejido pulmonar adyacente. La proteasa más importante es la neutrofilelastasa, la cual posee un elevado potencial para destruir los componentes de la matriz pulmonar. Otras proteasas comunes con potencial destructivo son la catepsina G, el activador de la plasmina y, la proteinasa-3.

En los seres humanos sanos, el pulmón está protegido por una variedad de antiproteasas que inactivan rápidamente a las proteasas, en una relación 1:1. De las antiproteasas del pulmón, la de más elevada concentración es la alfa-1 antitripsina. La alfa-1 antitripsina pertenece a la familia de los inhidores de la proteasa serina, conocidas como serpinas. Otros inhibidores importantes de las proteasas pulmonares con afinidad similar a la neutrofilelastasa, pero que están presentes en menores concentraciones que la alfa-1 antitripsina, son el inhibidor de la leucoproteasas secretora y la elafina.

Prevalencia

Los caucásicos europeos y norteamericanos son los que presentan la mayor frecuencia de alelos de la deficiencia de alfa-1 antitripsina. El número de pacientes clínicamente identificados es mucho menor que la prevalencia anticipada basada en las frecuencias de alelos. Se estima que el 10 al 35% de los individuos con genotipo ZZ homocigota no tienen síntomas clínicos, pero se desconoce cuál es la causa de esta discrepancia. Se calcula que en Estados Unidos, 60.000 pacientes tienen deficiencia sintomática de alfa-1 antitripsina, pero son menos de 10.000 los que llevan el diagnóstico de esta enfermedad, frecuentemente confundida con asma bronquial o enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) secundaria al cigarrillo.

Fisiopatología

En los pacientes con la variante ZZ, la proteína alfa-1 antitripsina tiene el ácido glutámico sustituido por la lisina en la posición 342 de la secuencia del aminoácido. Esto provoca anormalidades en la estructura terciaria de la molécula. La síntesis proteica en el retículo endoplasmático rugoso de los hepatocitos está retardada, de manera que aproximadamente el 85% de las moléculas sintetizadas se polimerizan en grandes conglomerados. Estos polímeros no pueden ser procesados más y se acumulan en el retículo endoplasmático rugoso. Solo unas pocas moléculas no polimerizadas son liberadas a la sangre. En los individuos con el genotipo ZZ, la actividad antiproteolítica de la alfa-1 antitripsina contra el sustrato más importante, la neutrofilelastasa, es aproximadamente 5 veces menor que cuando la concentración de alfa-1 antitripsina es normal. La acumulación continua de moléculas de alfa-1 antitripsina en los hepatocitos puede provocar lesión y muerte celular. Los pacientes tienen un riesgo muy elevado de fibrosis y cirrosis. La cantidad de moléculas polimerizadas acumuladas se correlacionan con el estadio de la cirrosis.

La deficiencia de alfa-1 antitripsina suele describirse como una enfermedad de depósito del retículo endoplasmático hepatocelular. Sin embargo, dicen los autores, cuando se consideran las enfermedades por depósito en los lisosomas, las cuales son más conocidas, la deficiencia de alfa-1 antitripsina puede describirse mejor como enfermedad de conformación, similar a la amiloidosis, debido a que la causa del almacenamiento es un cambio en la conformación peptídica más que un déficit funcional de las organelas celulares. En los pacientes con deficiencia de alfa-1 antitripsina existe un desequilibrio entre las proteasas y las antiproteasas pulmonares. La mayoría de las proteasas liberadas permanecen activas y proceden a destruir lentamente los componentes de la matriz pulmonar, las estructuras alveolares y los vasos sanguíneos. En unas pocas décadas, esta destrucción progresiva lleva a la bronquitis crónica y el enfisema pulmonar. Además de la actividad antiproteasa, la alfa-1 antitripsina parece representar un papel importante en la regulación de los procesos inflamatorios pulmonares. Por sí misma, la molécula tienen efectos antiinflamatorios: puede inhibir las respuestas inmunológicas, estimular la reparación tisular y la producción de la matriz y, tener actividad antibacteriana.

Estudios recientes indican que la polimerización de las moléculas ZZ de la alfa-1 antitripsina ocurre no solo en los hepatocitos sino también en los tejidos periféricos, como el pulmón. El líquido del lavado bronquioalveolar de los pacientes con genotipo ZZ contiene grandes cantidades de alfa-1 antitripsina polimerizada. Por lo tanto, explican los autores, es posible que la capacidad antiproteolítica del pulmón pueda también estar disminuida en esos individuos, debido a que las moléculas polimerizadas de alfa-1 antitripsina están funcionalmente inactivas. Por otra parte, las macromoléculas polimerizadas pueden promover el proceso inflamatorio en el pulmón. En la actualidad, poco se sobre la magnitud y la importancia de esos efectos proinflamatorios, pero la transición de conformación de la alfa-1 antitripsina de monómero a polímero puede convertir una molécula antiinflamatoria en una molécula proinflamatoria. 

Manifestaciones clínicas de la deficiencia de alfa-1 antitripsina

Las manifestaciones clínicas están siempre presentes en los pacientes con ausencia completa de alfa-1 antitripsina en el suero (variantes null). La mayoría de los pacientes con genotipos ZZ o SZ y algunos con genotipo SS tienen síntomas pulmonares o hepáticos. Los individuos heterocigotas portadores de las variantes normal o alélica (por ej., MZ o MS) raramente son sintomáticos. El papel de “genes modificadores”, los cuales pueden alterar el curso de la enfermedad, todavía está en la mesa de debate.

En la mayoría de los pacientes con deficiencia de alfa-1 antitripsina sintomática, la manifestación dominante es la enfermedad pulmonar, la cual comienza en el inicio de la adultez. Los síntomas son precoces y pueden aparecer muy rápido si existen riesgos adicionales como el fumar o la polución ambiental ocupacional. La expectativa de vida media para los pacientes homocigotas fumadores es 48 a 52 años y para los homocigotos no fumadores, de 60 a 68 años.

Manifestaciones pulmonares

Si la concentración sérica de alfa-1 antitripsina está por debajo de su umbral protector (35% del valor medio normal: 0,8 g/L), puede esperarse el deterioro pulmonar grave, manifestado como EPOC y enfisema pulmonar paraacinar. Los síntomas pulmonares, como la tos, el catarro y la disnea de esfuerzo, pueden ya estar presentes entre los 30 y los 40 de edad. El 20% de los pacientes sintomáticos desarrolla hiperreactividad bronquial. La evolución de la enfermedad es progresiva y puede conducir a la insuficiencia respiratoria grave.

La EPOC por deficiencia de alfa-1 antitripsina presenta los mismos signos y síntomas que la EPOC por otras causas. En la mayoría de los casos, las exacerbaciones son secundarias a la infección de la vía aérea. Los modelos fisiopatológicos indican que durante las exacerbaciones infecciosas se produce una “explosión” de enzimas proteolíticas que aceleran la destrucción del tejido pulmonar. La frecuencia de las exacerbaciones se asocia con la progresión del enfisema pulmonar y se correlaciona con la declinación de la función del pulmón. 

Los procedimientos diagnósticos estándar órgano específicos incluyen el examen físico del tórax, las pruebas de función pulmonar (espirometría, pletismografía corporal), radiografía simple de tórax, gasometría sanguínea y, tomografía computarizada (TC) del tórax. Otros procedimientos adicionales son la medición de la capacidad de difusión del pulmón, la oximetría nocturna y las pruebas durante el ejercicio (ergoespirometría). En el enfisema avanzado, los hallazgos típicos son la disminución del murmullo vesicular, con sibilancias y estertores crepitantes en la auscultación. La expansión de la caja torácica y de los diafragmas está disminuida durante la respiración tranquila.

La espirometría suele revelar una combinación de restricción pulmonar con obstrucción de la vía aérea. La clasificación más utilizada para la EPOC, la clasificación GOLD (Global Initiative for Chronic Obstructive Lung Disease), usa el volumen espiratorio forzado en 1 segundo (VEF1) como el criterio más importante para categorizar a los pacientes en 4 estadios: leve (I), moderado (II), grave (III) y muy grave (IV), respectivamente. La pletismografía revela mayor capacidad pulmonar total, aumento de la capacidad residual funcional y aumento de la resistencia de vía aérea. Las radiografías torácicas muestran hiperclaridad de los pulmonar con rarefacción del tejido pulmonar. A diferencia de otras formas de EPOC, el enfisema por deficiencia ZZ de alfa-1 antitripsina se manifiesta predominantemente en las secciones basales del pulmón. La medición de lo gases arteriales o capilares revela hipoxemia en los pacientes con EPOC moderada a grave. En los casos muy graves, puede haber hipoxemia e hipercapnia. La TC de tórax tiene la suficiente sensibilidad para permitir la detección de infiltrados, bullas, bronquiectasias y neumotórax.

Manifestaciones hepáticas

Una pequeña proporción de pacientes con genotipos de deficiencia homocigota de alfa-1 antitripsina desarrolla un síndrome de hepatitis neonatal con colestasis. La deficiencia de alfa-1 antitripsina debe distinguirse de otras formas de hepatopatía neonatal, como las infecciones por citomegalovirus, rubéola, virus de Epstein-Barr o, raramente, el virus de la hepatitis B. Puede ser difícil diferenciarla de la atresia biliar extrahepática, sobre todo, en los casos en que ambas condiciones están presentes, como ya ha sido descrito. La ictericia de la deficiencia de alfa-1 antitripsina se resuelve en forma espontánea luego de unas pocas semanas. Los signos clínicos en los recién nacidos no necesariamente se asocian con enfermedad hepática en el adulto.

Los adultos con genotipos asociados con la deficiencia de alfa-1 antitripsina desarrollan menos enfermedad hepática que pulmonar. Sin embargo, aclaran los autores, la deficiencia de alfa-1 antitripsina es una de las razones más frecuentes de cirrosis hepática, luego de la hepatitis viral, el alcoholismo y la colangitis crónica. Al principio, los síntomas hepáticos remedan los de la hepatitis, seguida después por fibrosis o cirrosis (mediante el mecanismo ya explicado más arriba). La colestasis intrahepática que se desarrolla después provoca la disminución de la reabsorción de los lípidos y de las vitaminas lipofílicas. En la deficiencia de alfa-1 antitripsina,  la progresión de la cirrosis es lenta. Sin embargo, acotan los investigadores, algunos pacientes desarrollan una enfermedad terminal que crea la necesidad de un trasplante hepático. La incidencia de carcinoma primario de células hepáticas es más elevada que en otras hepatopatías. Las enfermedades graves del pulmón y el hígado raramente se observan en la misma persona.

Los análisis bioquímicos tienen como finalidad constatar la integridad de los hepatocitos y el estado del metabolismo y la síntesis proteica (hepatograma completo). La ecografía abdominal permite evaluar el tamaño del hígado, la estructura del parénquima y la arquitectura de los vasos. Otros procedimientos diagnósticos adicionales son la biopsia para la evaluación histológica y la TC abdominal. 

Manifestaciones orgánicas poco frecuentes

Son la vasculitis (de Wegener), la paniculitis necrotizante y los aneurismas de la aorta abdominal y las arterias cerebrales.

Diagnóstico de la deficiencia de alfa-1 antitripsina

Ante cualquier sospecha de deficiencia de alfa-1 antitripsina se debe determinar su concentración en el suero. Debido a que la alfa-1 antitripsina es una proteína de fase aguda, su síntesis puede ser regulada hacia arriba durante todos los estados inflamatorios. Por lo tanto, se recomienda evaluar también la proteína C reactiva y si ésta es anormal, se descartará la deficiencia de alfa-1 antitripsina. Debido a la variabilidad de la sensibilidad de la electroforesis sérica, la estimación de la concentración de alfa-1 antitripsina por ese método es menos confiable que le medición directa de las concentraciones en el suero. Si la concentración sérica es inferior a lo normal, se recomienda la caracterización de las moléculas de alfa-1 antitripsina. Sin embargo, este paso suele ser omitido y en su lugar se procede a establecer el genotipo. La información del fenotipo o el genotipo permite el consejo genético a los pacientes y sus familiares y brinda una predicción aproximada de la posible evolución de la enfermedad.

En todos los recién nacidos con ictericia prolongada o signos inespecíficos de enfermedad hepática se debe investigar la deficiencia de alfa-1 antitripsina. Por lo menos una vez en la vida, la enfermedad debe investigarse en los adultos con enfermedades respiratorias crónicas, como la EPOC, el asma bronquial, las bronquiectasias, el síndrome de cilias inmóviles, las infecciones respiratorias frecuentes o, una enfermedad hepática poco clara. También deben estudiarse los familiares del caso índice.

Profilaxis

La medida profiláctica más importante es la cesación de fumar. La enfermedad pulmonar se puede acelerar por la exposición pasiva al humo del cigarrillo y otros contaminantes tóxicos del aire, por lo que deben evitarse todas las ocupaciones que exponen a los individuos a altas concentraciones de polvo y otras partículas aéreas. Las pruebas de función pulmonar permiten la detección temprana de la obstrucción de la vía aérea. La vacunación contra el neumococo y la gripe puede reducir la incidencia de infecciones de la vía aérea y cuando existe enfermedad hepática se recomienda la vacunación contra las hepatitis A y B.

Tratamiento

El tratamiento de las manifestaciones pulmonares de la deficiencia de alfa-1 antitripsina no difiere del tratamiento estándar de la EPOC. El tratamiento médico consiste en la aplicación crónica de agonistas beta-2 de acción prolongada, formoterol o salmeterol, combinados con el anticolinérgico tiotropio de acción prolongada. El beneficio de los corticosteroides inhalados sigue todavía en debate, pero el estudio TORCH (TOwards a Revolution in COPD Health: Hacia una Revolución en la Salud de la EPOC) recientemente publicado no comprobó que los corticosteroides inhalados o su combinación con salmeterol tenga un efecto importante sobre la mortalidad. Los broncodilatadores de acción corta pueden brindar alivio al distrés respiratorio agudo. En la hipoxemia crónica, puede llegar a requerirse la oxigenoterapia prolongada mientras que en presencia de hipercapnia puede estar indicada la ventilación no invasiva. La adecuación de la dieta, la fisioterapia y la rehabilitación  pulmonar también han demostrado tener efectos beneficiosos. Si se sospecha infección bacteriana de la vía aérea, está indicada la administración precoz de antibióticos de amplio espectro para los patógenos típicos y atípicos de la vía aérea. Las exacerbaciones infecciosas agudas se tratan con una combinación de antibióticos y corticosteroides por vía oral durante 7 a 10 días.

En el pasado, algunos pacientes con enfisema eran sometidos a la cirugía para reducir el volumen pulmonar, incluidos los pacientes con deficiencia de alfa-1 antitripsina. Sin embargo, en estos últimos pacientes, la evolución posquirúrgica a largo plazo era mala por lo que, salvo excepciones, el tratamiento no se recomienda. En los estadios avanzados de la enfermedad puede ser necesario el trasplante pulmonar y los pacientes deben ser derivados a un centro de trasplante para ingresar en las listas de espera.

En Estados Unidos y algunos países europeos, durante más de una década se ha utilizado la terapia de sustitución con alfa-1 antitripsina humana. En la actualidad, hay cerca de 4.000 pacientes en todos el mundo que están tratados con esta proteína. La mayoría de los pacientes recibe 3 a 5 g (60 mg/kg de peso corporal) de alfa-1 antitripsina intravenosa 1 vez por semana, extraída de mezclas de plasma humano. En los pacientes con enfisema este tratamiento está indicado siempre que la concentración sérica de su alfa-1 antitripsina natural sea inferior a 0,8 g/L, no hayan fumando por lo menos 6 meses antes, su VEF1 posbroncodilatadores se encuentre entre el 35 y el 65% del esperado o, su declinación anual del VEF1 sea mayor de 100 mL.

La terapia de sustitución solo ha sido estudiada en pocos trabajos clínicos y la evidencia de su eficacia es limitada. En la actualidad, están en marcha estudios prospectivos con puntos finales importantes, como la mortalidad, la calidad de vida, la capacidad durante el ejercicio y la densidad del tejido pulmonar y se espera la pronta publicación de sus resultados.


Resumen de los puntos sobresalientes

  • La deficiencia de alfa-1 antitripsina es una enfermedad común altamente subdiagnosticada.
  • El diagnóstico se hace por la determinación de la concentración de alfa-1 antitripsina sérica o el análisis genético.
  • La mayoría de los individuos genéticamente afectados desarrolla enfermedad pulmonar o hepática, provocando EPOC grave o cirrosis hepática en los adultos jóvenes.
  • El tratamiento de la enfermedad pulmonar es similar al tratamiento de la EPOC secundaria al cigarrillo. La sustitución con alfa-1 antitriopsina derivada de una mezcla de plasmas está indicada en casos seleccionados.

 

Enfisema pulmonar

 

Enfisema Pulmonar

¿Qué es el enfisema pulmonar?

El enfisema es una condición crónica de los pulmones en la que los alvéolos, o sacos de aire pueden estar:

  • Destruidos.

  • Estrechados.

  • Colapsados.

  • Dilatados.

  • Demasiado inflados.

La superinflación de los sacos de aire es el resultado de la desintegración en las paredes del alvéolo, y causa una disminución de la función respiratoria y dificultad al respirar. El daño en los sacos de aire es irreversible, y produce como resultado "agujeros" permanentes en los tejidos de la parte baja de los pulmones.

¿Cuáles son los síntomas del enfisema pulmonar?

A continuación, se enumeran los síntomas más comunes del enfisema pulmonar. Sin embargo, cada persona puede experimentarlos de una forma diferente.

Los síntomas precoces del enfisema pulmonar pueden incluir los siguientes:

  • Dificultad al respirar.

  • Tos.

Otros síntomas pueden incluir los siguientes:

  • Fatiga.

  • Ansiedad.

  • Problemas al dormir.

  • Problemas cardiacos.

  • Pérdida de peso.

  • Depresión.

Los síntomas del enfisema pulmonar pueden parecerse a los de otras condiciones de los pulmones o problemas médicos. Consulte a su médico para el diagnóstico.

¿Cuáles son las causas del enfisema pulmonar?

El enfisema no se desarrolla repentinamente, sino que ocurre gradualmente.

El enfisema pulmonar se produce cuando hay una obstrucción del flujo de aire en general causada por lo siguiente:

  • Fumar.

  • Exposición al aire contaminado.

  • Gases y polvos irritantes en el lugar de trabajo.

  • Una forma rara y hereditaria de la enfermedad llamada enfisema pulmonar relacionada con la deficiencia de antitripsina alfa-1 (su acrónimo en inglés es AAT) o enfisema pulmonar de aparición prematura.

¿Cómo se diagnostica el enfisema pulmonar?

Además del examen y la historia médica completa, el médico puede ordenar lo siguiente:

  • Exámenes de funcionamiento pulmonar. Exámenes de diagnóstico que ayudan a medir la habilidad de los pulmones para realizar correctamente el intercambio de oxígeno y de dióxido de carbono. Estos exámenes suelen hacerse con aparatos especiales en los que la persona debe respirar, y pueden incluir:

    • Espirometría. Un espirómetro es un aparato que utiliza su médico para evaluar el funcionamiento del pulmón. La espirometría, la evaluación de la función pulmonar con un espirómetro, es uno de los exámenes más sencillos y más comunes de la función pulmonar y puede ser necesaria por cualquiera o todas las razones siguientes:

      • Para determinar la eficacia con la que los pulmones reciben, mantienen y utilizan el aire.

      • Para monitorizar una enfermedad de los pulmones.

      • Para monitorizar la eficacia del tratamiento.

      • Para determinar la severidad de una enfermedad de los pulmones.

      • Para determinar si la enfermedad de los pulmones es restrictiva (disminución del flujo de aire) u obstructiva (disrupción del flujo de aire).

    • Medidor del flujo máximo (su sigla en inglés es PFM). Es un aparato utilizado para medir la velocidad máxima con que una persona puede expulsar el aire de los pulmones. Durante un ataque de asma u otra enfermedad respiratoria, las vías respiratorias grandes de los pulmones empiezan a estrecharse lentamente. Esto disminuye la cantidad de aire que sale de los pulmones y puede medirse mediante un PFM. Esta medición es muy importante para evaluar lo bien o mal que se está controlando la enfermedad.

  • Exámenes de sangre. Para medir la cantidad de dióxido de carbono y de oxígeno que hay en la sangre.

  • Rayos X del pecho. Examen de diagnóstico que utiliza rayos de energía electromagnética invisible para producir imágenes de los tejidos internos, los huesos y los órganos en una placa.

  • Cultivo de esputo. Examen de diagnóstico que se realiza con las flemas que los pulmones expulsan hacia la boca. El cultivo de esputo suele hacerse para determinar si hay una infección.

  • Electrocardiograma (su acrónimo en inglés es ECG o EKG). Examen que registra la actividad eléctrica del corazón, muestra los ritmos anormales (arritmias o disritmias) y detecta lesiones en el músculo del corazón.

Tratamiento del enfisema pulmonar

El tratamiento específico será determinado por su médico basándose en lo siguiente:

  • Su edad, su estado general de salud y su historia médica.

  • Qué tan avanzada está la enfermedad.

  • Su tolerancia a ciertos medicamentos, procedimientos o terapias.

  • Sus expectativas para la trayectoria de la enfermedad.

  • Su opinión o preferencia.

El objetivo del tratamiento es que los pacientes con enfisema pulmonar vivan con su enfermedad de una forma más cómoda, aliviando sus síntomas y evitando el progreso de la enfermedad con los mínimos efectos secundarios posibles. El tratamiento puede incluir:

  • Dejar de fumar. Es el factor más importante para mantener los pulmones sanos.

  • Antibióticos para las infecciones bacterianas.

  • Broncodilatadores y otros medicamentos inhalados.

  • Otras clases de medicamentos orales e inhalados.

  • Vacunaciones. La infección puede empeorar los síntomas del enfisema, así que se recomienda las vacunas tanto el neumococo y la gripe para prevenir la infección. 

  • Ejercicio. Incluyendo ejercicios respiratorios para fortalecer los músculos que se utilizan en la respiración, como parte del programa de rehabilitación pulmonar y para mantener en forma el resto del cuerpo.

  • Suplementación de oxígeno mediante botellas portátiles.

  • El soporte nutricional, ya que los pacientes pueden experimentar la desnutrición y la pérdida de peso. 

  • Cirugía de reducción para eliminar una zona de pulmón dañada.

  • Trasplante de pulmón.

Bronquitis Aguda

 Es la hinchazón e inflamación del tejido los bronquios, las vías que llevan aire hacia los pulmones. Esta hinchazón estrecha las vías respiratorias, lo cual dificulta la respiración. Otro síntoma de bronquitis es tos y tos con flemas. Aguda significa que los síntomas solo han estado presentes por un período corto.

Bronquitis

Causas

Cuando se produce la bronquitis aguda, casi siempre viene después de haber tenido un resfriado o una enfermedad seudogripal. La infección de bronquitis normalmente es causada por un virus. En primer lugar, afecta a la nariz, los senos paranasales y la garganta. Luego, se propaga a las vías respiratorias que llevan a los pulmones.

Causas de la bronquitis aguda

Algunas veces, las bacterias también infectan las vías respiratorias. Esto es más común en personas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

La bronquitis crónica es una afección prolongada. Para hacer el diagnóstico de bronquitis crónica, usted tiene que tener tos con flema la mayoría de los días del mes durante por lo menos 3 meses.

Causas de la bronquitis crónica

Síntomas

Algunos síntomas de la bronquitis aguda son:

Incluso después de que la bronquitis aguda se haya aliviado, se puede presentar una tos seca y molesta que se prolonga de 1 a 4 semanas.

A veces, puede ser difícil saber si usted tiene neumonía o bronquitis. Si tiene neumonía, es más propenso a presentar fiebre alta y escalofríos, sentirse más enfermo o sentir mayor dificultad para respirar.

Pruebas y exámenes

Su proveedor de atención médica auscultará los ruidos respiratorios en los pulmones con un estetoscopio. Su respiración puede sonar anormal o brusca.

Anatomía de los pulmones

Los exámenes pueden ser:

  • Radiografía de tórax si su proveedor sospecha neumonía
  • Oximetría de pulso, un examen indoloro que ayuda a determinar la cantidad de oxígeno en la sangre mediante un dispositivo que se coloca en el extremo del dedo de la mano
Oxímetro de pulso

Tratamiento

La mayoría de las personas NO necesitan antibióticos para la bronquitis aguda causada por un virus. La infección casi siempre desaparece por sí sola al cabo de 1 semana, aunque la tos leve puede persistir hasta por 3 semanas. Tome estas medidas para ayudar a sentirse mejor:

  • Tome mucho líquido.
  • Si tiene asma u otra afección pulmonar crónica, use un inhalador.
  • Descanse mucho.
  • Tome ácido acetilsalicílico (aspirin) o paracetamol si presenta fiebre. NO LES de ácido acetilsalicílico a las personas mayores de 18 años.
  • Utilice un humidificador o vapor en el baño.

Ciertos medicamentos que usted puede comprar sin receta pueden ayudarle a disolver o aflojar la flema. Busque la palabra "guafenesina" en la etiqueta. Si lo necesita, pida ayuda al farmacéutico para encontrarla.

Si los síntomas no mejoran y presenta sibilancias, su proveedor le puede recetar un inhalador para abrir las vías respiratorias.

Si su proveedor cree que usted también tiene bacterias en las vías respiratorias, le puede recetar antibióticos. Este medicamento solo eliminará las bacterias, no los virus.

Su proveedor también puede recetarle medicamentos corticoesteroides para reducir la inflamación en los pulmones.

Si tiene influenza y se contagia en las primeras 48 horas después de enfermarse, su proveedor también puede recetarle medicamento antiviral.

Otros consejos: 

  • NO fumar.
  • Evitar el tabaquismo pasivo y la contaminación del aire.
  • Lavarse las manos (y lavarles las manos a los niños) con frecuencia para evitar propagar virus y otros microbios.

Expectativas (pronóstico)

Excepto por la tos, los síntomas generalmente desaparecen en un período de 7 a 10 días si no tiene un trastorno pulmonar. La tos suele durar de 2 a 3 semanas.

Cuándo contactar a un profesional médico

Contacte a su proveedor si:

  • Presenta tos la mayoría de los días o tiene una tos que reaparece frecuentemente
  • Está tosiendo con sangre
  • Tiene fiebre alta o escalofrío con temblores
  • Tiene fiebre baja durante 3 o más días
  • Presenta flema espesa y de color verdoso, especialmente si tiene mal olor
  • Presenta dificultad para respirar o dolor torácico
  • Sufre una enfermedad crónica, como enfermedad cardíaca o pulmonar