domingo, 28 de julio de 2024

Enfisema pulmonar

 

Enfisema Pulmonar

¿Qué es el enfisema pulmonar?

El enfisema es una condición crónica de los pulmones en la que los alvéolos, o sacos de aire pueden estar:

  • Destruidos.

  • Estrechados.

  • Colapsados.

  • Dilatados.

  • Demasiado inflados.

La superinflación de los sacos de aire es el resultado de la desintegración en las paredes del alvéolo, y causa una disminución de la función respiratoria y dificultad al respirar. El daño en los sacos de aire es irreversible, y produce como resultado "agujeros" permanentes en los tejidos de la parte baja de los pulmones.

¿Cuáles son los síntomas del enfisema pulmonar?

A continuación, se enumeran los síntomas más comunes del enfisema pulmonar. Sin embargo, cada persona puede experimentarlos de una forma diferente.

Los síntomas precoces del enfisema pulmonar pueden incluir los siguientes:

  • Dificultad al respirar.

  • Tos.

Otros síntomas pueden incluir los siguientes:

  • Fatiga.

  • Ansiedad.

  • Problemas al dormir.

  • Problemas cardiacos.

  • Pérdida de peso.

  • Depresión.

Los síntomas del enfisema pulmonar pueden parecerse a los de otras condiciones de los pulmones o problemas médicos. Consulte a su médico para el diagnóstico.

¿Cuáles son las causas del enfisema pulmonar?

El enfisema no se desarrolla repentinamente, sino que ocurre gradualmente.

El enfisema pulmonar se produce cuando hay una obstrucción del flujo de aire en general causada por lo siguiente:

  • Fumar.

  • Exposición al aire contaminado.

  • Gases y polvos irritantes en el lugar de trabajo.

  • Una forma rara y hereditaria de la enfermedad llamada enfisema pulmonar relacionada con la deficiencia de antitripsina alfa-1 (su acrónimo en inglés es AAT) o enfisema pulmonar de aparición prematura.

¿Cómo se diagnostica el enfisema pulmonar?

Además del examen y la historia médica completa, el médico puede ordenar lo siguiente:

  • Exámenes de funcionamiento pulmonar. Exámenes de diagnóstico que ayudan a medir la habilidad de los pulmones para realizar correctamente el intercambio de oxígeno y de dióxido de carbono. Estos exámenes suelen hacerse con aparatos especiales en los que la persona debe respirar, y pueden incluir:

    • Espirometría. Un espirómetro es un aparato que utiliza su médico para evaluar el funcionamiento del pulmón. La espirometría, la evaluación de la función pulmonar con un espirómetro, es uno de los exámenes más sencillos y más comunes de la función pulmonar y puede ser necesaria por cualquiera o todas las razones siguientes:

      • Para determinar la eficacia con la que los pulmones reciben, mantienen y utilizan el aire.

      • Para monitorizar una enfermedad de los pulmones.

      • Para monitorizar la eficacia del tratamiento.

      • Para determinar la severidad de una enfermedad de los pulmones.

      • Para determinar si la enfermedad de los pulmones es restrictiva (disminución del flujo de aire) u obstructiva (disrupción del flujo de aire).

    • Medidor del flujo máximo (su sigla en inglés es PFM). Es un aparato utilizado para medir la velocidad máxima con que una persona puede expulsar el aire de los pulmones. Durante un ataque de asma u otra enfermedad respiratoria, las vías respiratorias grandes de los pulmones empiezan a estrecharse lentamente. Esto disminuye la cantidad de aire que sale de los pulmones y puede medirse mediante un PFM. Esta medición es muy importante para evaluar lo bien o mal que se está controlando la enfermedad.

  • Exámenes de sangre. Para medir la cantidad de dióxido de carbono y de oxígeno que hay en la sangre.

  • Rayos X del pecho. Examen de diagnóstico que utiliza rayos de energía electromagnética invisible para producir imágenes de los tejidos internos, los huesos y los órganos en una placa.

  • Cultivo de esputo. Examen de diagnóstico que se realiza con las flemas que los pulmones expulsan hacia la boca. El cultivo de esputo suele hacerse para determinar si hay una infección.

  • Electrocardiograma (su acrónimo en inglés es ECG o EKG). Examen que registra la actividad eléctrica del corazón, muestra los ritmos anormales (arritmias o disritmias) y detecta lesiones en el músculo del corazón.

Tratamiento del enfisema pulmonar

El tratamiento específico será determinado por su médico basándose en lo siguiente:

  • Su edad, su estado general de salud y su historia médica.

  • Qué tan avanzada está la enfermedad.

  • Su tolerancia a ciertos medicamentos, procedimientos o terapias.

  • Sus expectativas para la trayectoria de la enfermedad.

  • Su opinión o preferencia.

El objetivo del tratamiento es que los pacientes con enfisema pulmonar vivan con su enfermedad de una forma más cómoda, aliviando sus síntomas y evitando el progreso de la enfermedad con los mínimos efectos secundarios posibles. El tratamiento puede incluir:

  • Dejar de fumar. Es el factor más importante para mantener los pulmones sanos.

  • Antibióticos para las infecciones bacterianas.

  • Broncodilatadores y otros medicamentos inhalados.

  • Otras clases de medicamentos orales e inhalados.

  • Vacunaciones. La infección puede empeorar los síntomas del enfisema, así que se recomienda las vacunas tanto el neumococo y la gripe para prevenir la infección. 

  • Ejercicio. Incluyendo ejercicios respiratorios para fortalecer los músculos que se utilizan en la respiración, como parte del programa de rehabilitación pulmonar y para mantener en forma el resto del cuerpo.

  • Suplementación de oxígeno mediante botellas portátiles.

  • El soporte nutricional, ya que los pacientes pueden experimentar la desnutrición y la pérdida de peso. 

  • Cirugía de reducción para eliminar una zona de pulmón dañada.

  • Trasplante de pulmón.

Bronquitis Aguda

 Es la hinchazón e inflamación del tejido los bronquios, las vías que llevan aire hacia los pulmones. Esta hinchazón estrecha las vías respiratorias, lo cual dificulta la respiración. Otro síntoma de bronquitis es tos y tos con flemas. Aguda significa que los síntomas solo han estado presentes por un período corto.

Bronquitis

Causas

Cuando se produce la bronquitis aguda, casi siempre viene después de haber tenido un resfriado o una enfermedad seudogripal. La infección de bronquitis normalmente es causada por un virus. En primer lugar, afecta a la nariz, los senos paranasales y la garganta. Luego, se propaga a las vías respiratorias que llevan a los pulmones.

Causas de la bronquitis aguda

Algunas veces, las bacterias también infectan las vías respiratorias. Esto es más común en personas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

La bronquitis crónica es una afección prolongada. Para hacer el diagnóstico de bronquitis crónica, usted tiene que tener tos con flema la mayoría de los días del mes durante por lo menos 3 meses.

Causas de la bronquitis crónica

Síntomas

Algunos síntomas de la bronquitis aguda son:

Incluso después de que la bronquitis aguda se haya aliviado, se puede presentar una tos seca y molesta que se prolonga de 1 a 4 semanas.

A veces, puede ser difícil saber si usted tiene neumonía o bronquitis. Si tiene neumonía, es más propenso a presentar fiebre alta y escalofríos, sentirse más enfermo o sentir mayor dificultad para respirar.

Pruebas y exámenes

Su proveedor de atención médica auscultará los ruidos respiratorios en los pulmones con un estetoscopio. Su respiración puede sonar anormal o brusca.

Anatomía de los pulmones

Los exámenes pueden ser:

  • Radiografía de tórax si su proveedor sospecha neumonía
  • Oximetría de pulso, un examen indoloro que ayuda a determinar la cantidad de oxígeno en la sangre mediante un dispositivo que se coloca en el extremo del dedo de la mano
Oxímetro de pulso

Tratamiento

La mayoría de las personas NO necesitan antibióticos para la bronquitis aguda causada por un virus. La infección casi siempre desaparece por sí sola al cabo de 1 semana, aunque la tos leve puede persistir hasta por 3 semanas. Tome estas medidas para ayudar a sentirse mejor:

  • Tome mucho líquido.
  • Si tiene asma u otra afección pulmonar crónica, use un inhalador.
  • Descanse mucho.
  • Tome ácido acetilsalicílico (aspirin) o paracetamol si presenta fiebre. NO LES de ácido acetilsalicílico a las personas mayores de 18 años.
  • Utilice un humidificador o vapor en el baño.

Ciertos medicamentos que usted puede comprar sin receta pueden ayudarle a disolver o aflojar la flema. Busque la palabra "guafenesina" en la etiqueta. Si lo necesita, pida ayuda al farmacéutico para encontrarla.

Si los síntomas no mejoran y presenta sibilancias, su proveedor le puede recetar un inhalador para abrir las vías respiratorias.

Si su proveedor cree que usted también tiene bacterias en las vías respiratorias, le puede recetar antibióticos. Este medicamento solo eliminará las bacterias, no los virus.

Su proveedor también puede recetarle medicamentos corticoesteroides para reducir la inflamación en los pulmones.

Si tiene influenza y se contagia en las primeras 48 horas después de enfermarse, su proveedor también puede recetarle medicamento antiviral.

Otros consejos: 

  • NO fumar.
  • Evitar el tabaquismo pasivo y la contaminación del aire.
  • Lavarse las manos (y lavarles las manos a los niños) con frecuencia para evitar propagar virus y otros microbios.

Expectativas (pronóstico)

Excepto por la tos, los síntomas generalmente desaparecen en un período de 7 a 10 días si no tiene un trastorno pulmonar. La tos suele durar de 2 a 3 semanas.

Cuándo contactar a un profesional médico

Contacte a su proveedor si:

  • Presenta tos la mayoría de los días o tiene una tos que reaparece frecuentemente
  • Está tosiendo con sangre
  • Tiene fiebre alta o escalofrío con temblores
  • Tiene fiebre baja durante 3 o más días
  • Presenta flema espesa y de color verdoso, especialmente si tiene mal olor
  • Presenta dificultad para respirar o dolor torácico
  • Sufre una enfermedad crónica, como enfermedad cardíaca o pulmonar

Pacientes con exacerbaciones de bronquitis crónica

Comparan Levofloxacina con Azitromicina y Amoxicilina / Acido Clavulánico.Autor/a: Dres. Martinez F, Grossman R, Tennenberg A y colaboradores European Respiratory Journal 25(6):1001-1010, Jun 2005

La bronquitis crónica (BC) es una enfermedad de progresión lenta, con exacerbaciones agudas. Los episodios agudos se asocian con importante morbilidad y mortalidad y con considerable reducción de la calidad de vida. Cuando el tratamiento no logra erradicar el agente etiológico, la persistencia de la inflamación puede asociarse con evolución clínica muy desfavorable. La función pulmonar basal, el número de exacerbaciones agudas en el año previo y ciertas patologías concomitantes son algunos de los factores que influyen en la evolución y respuesta al tratamiento de las exacerbaciones agudas (EA) de la BC (EABC).

En este trabajo, el primer estudio prospectivo a gran escala para clasificar a los pacientes en EABC complicada o no complicada, se basó en la ausencia o presencia de factores de riesgo para el menor éxito terapéutico. Se utilizó tratamiento con levofloxacina durante 3 días en pacientes con EABC no complicada y durante 5 días en aquellos con EABC complicada.

Material y métodos

Se incluyeron hombres y mujeres asistidos en el ámbito ambulatorio con BC según la definición de la American Thoracic Society y con manifestaciones clínicas compatibles con EA tipo I o II según la clasificación propuesta por Anthonisen y colaboradores (aumento del volumen y de la purulencia del esputo). Se excluyeron individuos con depuración de creatinina menor de 50 ml/minuto.

El estudio aleatorizado, a doble ciego y de grupos paralelos, se realizó en 73 centros de los EE.UU. Antes de la aleatorización, los pacientes fueron clasificados en grupos de tratamiento según la presencia o ausencia de complicaciones. Los pacientes con EABC no complicada recibieron 750 mg de levofloxacina 1 vez por día durante 3 días o 500 mg diarios de azitromicina en el primer día seguidos de 250 mg por día desde el segundo hasta el quinto día. Los pacientes con EABC complicada recibieron 750 mg por día de levofloxacina durante 5 días o amoxicilina más ácido clavulánico (A/C, 875 mg/125 mg) 2 veces por día durante 10 días.

Al principio del estudio, se tomaron muestras de esputo, las cuales fueron adecuadas cuando presentaron 25 polimorfonucleares o más por campo de bajo aumento y 10 células escamosas o menos, y se efectuó radiografía y espirometría. Se realizó examen clínico al inicio, entre los días 3 y 6 del tratamiento, después de la terapia, entre los días 10 y 19 en pacientes con EABC no complicada y entre los días 17 y 26 en aquellos con episodios complicados, y controles posestudio, entre los días 35 a 40 en el grupo sin complicación y entre los días 40 a 45 en el grupo con complicación.

Los pacientes fueron clasificados según presentaran curación (definida cuando hubo resolución de los signos y síntomas agudos y cuando no fue necesario otro tratamiento antibacteriano), mejoría (resolución incompleta de las manifestaciones clínicas de la infección, pero sin necesidad de administrar nuevamente antibacterianos), o no presentaran mejoría (fracaso terapéutico: persistencia o agravamiento de los signos y síntomas clínicos y necesidad de tratamientos adicionales). En algunos casos, la evolución no pudo ser evaluada.

En términos microbiológicos, se consideró la erradicación del microorganismo por ausencia en las muestras de esputo en el estudio realizado luego de la terapia; la probable erradicación, por presunta ausencia del germen (no se dispuso de nuevas muestras de esputo) postratamiento en pacientes con curación o mejoría clínicas; y la persistencia del patógeno en las muestras de esputo obtenidas después del tratamiento. También se presumió la persistencia en pacientes sin un nuevo esputo pero con fracaso clínico.

En un subgrupo, se realizó un análisis farmacoeconómico; para ello, los participantes fueron contactados mensualmente por teléfono hasta los 9 meses para conocer la evolución clínica. Estos pacientes completaron el Transition Dyspnoea Index (TDI) y planillas diarias de síntomas (tos, dificultad para respirar y producción de moco).

Resultados

La población para el análisis de intención de tratar (PIT) estuvo integrada por 763 pacientes con EABC (394 con episodios no complicados y 369 con episodios complicados [PNC y PC, respectivamente]). En la PNC, 192 pacientes recibieron levofloxacina y 202, azitromicina; en la PC, 187 sujetos recibieron levofloxacina y 182, A/C.
Los pacientes de la PNC tratados con levofloxacina o con azitromicina fueron clínicamente comparables; lo mismo ocurrió en los dos subgrupos terapéuticos en la PC. Para todas las terapias, la población clínicamente evaluable (CE) fue comparable a la población de intención de tratar.

En la población CE no complicada, el éxito clínico fue del 93% entre los asignados a levofloxacina y del 90.1% entre los que recibieron azitromicina (93% y 89.4%, respectivamente, al excluirse a los pacientes no fumadores); sin embargo, en la población con evaluación microbiológica (EM), la respuesta clínica fue superior en los pacientes asignados a levofloxacina (96.3%) durante 3 días respecto de los que recibieron azitromicina durante 5 días (87.4%). El índice de éxito microbiológico en las muestras obtenidas luego del tratamiento fue del 92.2% entre los sujetos asignados a levofloxacina y del 92.5% entre los que recibieron azitromicina.

En la PC, se observó éxito clínico en el 79.2% de los pacientes tratados con levofloxacina y en el 81.7% de los que recibieron A/C. La levofloxacina en dosis de 750 mg por día durante 5 días tuvo igual eficacia que la combinación de A/C 2 veces por día durante 10 días. Al excluirse a los sujetos fumadores, los porcentajes fueron del 79.8% y del 81.5%, respectivamente. En los pacientes con EM, el índice de respuesta fue semejante entre ambos grupos: 81.4% con levofloxacina y 80.9% con A/C. El índice de éxito clínico después del estudio fue, respectivamente, del 80.4% y 82.7%.

En el estudio de sensibilidad in vitro de las bacterias aisladas, el 99.3% de los patógenos obtenidos en pacientes de la PNC tratados con levofloxacina y el 93% de los microorganismos aislados en pacientes asignados a azitromicina fueron sensibles al fármaco administrado. En la PNC, el 34.8% de las cepas de S. pneumoniae fue resistente a la azitromicina, mientras que ningún germen fue resistente a la levofloxacina.
En la PC, el 95.5% de los gérmenes aislados en pacientes tratados con levofloxacina y el 89.8% de las bacterias observadas en los pacientes que recibieron A/C fueron sensibles al tratamiento. En la PNC, el índice de erradicación microbiológica posterior a la terapia fue del 93.8% entre los que recibieron levofloxacina por 3 días y del 82.8% entre los que fueron tratados con azitromicina durante 5 días; la levofloxacina en dosis de 750 mg por día fue superior a la azitromicina administrada durante 5 días. Entre los pacientes de la PC, el índice de erradicación microbiológica fue del 81.4% con levofloxacina y del 79.8% con A/C. El índice de erradicación de H. influenzae fue del 100% con la combinación de A/C y del 83.3% con levofloxacina. Todas las cepas de H. influenzae fueron sensibles a la levofloxacina. No se observaron indicios de que el tratamiento con corticoides afectara el índice de curación clínica o de erradicación bacteriológica. En la población CE, la levofloxacina se asoció con una mejoría más importante que la A/C en el TDI. Este parámetro mejoró por igual en los dos grupos de tratamiento en la PNC.
Los síntomas respiratorios mejoraron al tercer día (p = 0.015) en los pacientes de la PNC tratados con levofloxacina. En la PC, una mayor cantidad de pacientes asignados a levofloxacina (56.3%) presentó remisión de la tos respecto de los que recibieron A/C (43.2%) (p = 0.019), reducción de la producción de moco (63% y 48.3%, respectivamente; p = 0.01) y menor volumen de esputo (54.3% y 37.7%; p = 0.003). La mejoría después del estudio fue semejante en los dos grupos de tratamiento en la PNC.

El 34.7% de los pacientes tratados con levofloxacina y el 36.7% de los asignados a azitromicina presentaron al menos 1 evento adverso relacionado con el tratamiento. En la PC, el 42.1% de los individuos que recibieron levofloxacina y el 48.6% de los que recibieron A/C presentaron por lo menos 1 evento adverso.

Los eventos adversos más frecuentes en la PNC fueron las náuseas (en 4 pacientes tratados con levofloxacina y en 3 de los asignados a azitromicina) y la diarrea (3 y 10, respectivamente). En el mismo orden, el 2.1% y el 0.5% de los pacientes sufrieron eventos adversos graves, pero ninguno fue atribuible al tratamiento. El 8.7% de los pacientes tratados con levofloxacina y el 8.9% de los que recibieron A/C presentaron eventos adversos relacionados con el fármaco; el más frecuente fue la diarrea (n: 4 con levofloxacina y 5 con A/C). Los eventos graves afectaron al 6% y 7.3% de los pacientes tratados con levofloxacina y A/C, respectivamente; sin embargo, el único evento adverso grave que, a criterio de los investigadores, pudo haber tenido relación con las drogas en estudio fue el agravamiento de la depresión, en un solo paciente en quien se administró A/C. El índice de todos los eventos adversos relacionados con el tratamiento, de eventos adversos graves y de interrupción por eventos adversos fue semejante entre los pacientes que recibieron levofloxacina y las otras drogas de comparación.

Discusión

Los principales objetivos de la terapia de las EABC incluyen la remisión clínica rápida, la erradicación del patógeno y la recuperación de la función respiratoria al nivel correspondiente a antes del episodio agudo. Por lo general, el antibacteriano se elige empíricamente según los microorganismos involucrados con mayor frecuencia y los patrones locales de sensibilidad. Sin embargo, las recomendaciones vigentes establecen que también deben tenerse en cuenta ciertos factores de riesgo del paciente. Este estudio es el primero en comparar antibióticos seleccionados según las características de los pacientes (EABC no complicadas y complicadas) sobre la base de las pautas vigentes. Se tuvo especial cuidado en no incluir pacientes con exacerbaciones de origen viral.

Los hallazgos de la investigación indican que los pacientes con EABC complicadas tienen una evolución clínica y microbiológica menos favorable, independientemente del agente terapéutico seleccionado. El índice de respuesta clínica fue muy semejante entre los pacientes asignados a levofloxacina o azitromicina en la PNC y a levofloxacina o A/C en la PC. Sin embargo, en la población con EM, el índice de curación clínica y de erradicación microbiológica fue superior en los pacientes que recibieron 3 días de levofloxacina en comparación con 5 días de azitromicina y semejante entre los pacientes tratados con levofloxacina durante 5 días o con A/C durante 10 días. En la PC, la levofloxacina también se acompañó de mejoría más importante del TDI y de resolución más rápida de los síntomas.

En este trabajo, ninguna cepa de H. influenzae mostró resistencia a la levofloxacina, mientras que el 34.8% fue resistente a la azitromicina; estos resultados coinciden con los de estudios nacionales de vigilancia, lo que confirma que la elección del antibacteriano influye decisivamente en la evolución de pacientes con ciertas características. En conclusión, la clasificación de los pacientes según el riesgo podría constituir una mejor estrategia terapéutica. El presente estudio demuestra que en pacientes con EABC la terapia con levofloxacina durante pocos días (3 o 5) tiene al menos la misma eficacia que la tradicional con azitromicina o A/C.

 

Neumonía adquirida en comunidad

 Autor/a: A. Modi y C. Kovacs Community-acquired pneumonia: Strategies for triage and treatment

 PUNTOS CLAVE

  • Estratificar sistemáticamente a los pacientes con sospecha de neumonía adquirida en comunidad en función del riesgo de mortalidad puede ayudar a designar el nivel de atención más seguro para cada paciente.

  • El tratamiento empírico debe basarse en el antibiograma local (es decir, los patrones locales de resistencia a los antibióticos) con una cobertura de organismos resistentes a múltiples fármacos añadida en función de los factores de riesgo institucionales y del paciente individual.

  • La reducción rápida a la terapia antimicrobiana dirigida, guiada por pruebas de diagnóstico, puede reducir la resistencia a los antibióticos y las reacciones adversas a los medicamentos relacionadas con los antibióticos.

  • El seguimiento clínico y radiográfico adecuado después de la finalización del tratamiento con antibióticos para evaluar el fracaso del tratamiento es un tema de debate en curso.


Introducción

Mientras los médicos han tratado la neumonía durante siglos, cada etapa del proceso de toma de decisiones clínicas aún plantea desafíos, desde determinar el entorno de atención más adecuado para un paciente con sospecha de neumonía hasta planificar el seguimiento después de la finalización del antibiótico. Con los años, los médicos han sido testigos del advenimiento de nuevas terapias médicas y respiratorias, así como del desarrollo de resistencia a los antibióticos en el tratamiento de esta infección común.

Los pacientes hospitalizados con neumonía se dividen en 2 categorías: aquellos con neumonía adquirida en la comunidad (NAC), y aquellos que desarrollan neumonía adquirida en el hospital o asociada al respirador mientras ya están hospitalizados. 

Cada población de pacientes se enfrenta a exposiciones únicas de organismos y, por lo tanto, las pruebas de diagnóstico recomendadas, los regímenes de tratamiento empírico y los objetivos para la prevención de infecciones varían.

Este artículo revisa las pautas de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de América (IDSA) y la American Thoracic Society (ATS) 1 e interpreta estudios recientes para abordar las preguntas que surgen específicamente en el tratamiento hospitalario de la NAC.


Estratificación de riesgo de neumonía adquirida en la comunidad

Las pautas IDSA / ATS 2019 1 enfatizan la importancia de determinar primero qué nivel de atención al paciente se necesita: ¿Es apropiado el tratamiento ambulatorio o el paciente necesita ser ingresado en el hospital, o incluso en la unidad de cuidados intensivos? 

La clasificación adecuada puede prevenir el estrés en el paciente y el sistema de atención de salud asociado con la subestimación o sobreestimación de la gravedad de la enfermedad. 

Los pacientes con alto riesgo de muerte cuya agudeza no se aprecia completamente se enfrentan a un apoyo inadecuado, mientras que los ingresados a pesar del bajo riesgo de muerte pueden estar sujetos innecesariamente a los riesgos del entorno hospitalario, como infecciones de organismos resistentes a múltiples medicamentos asociados con la atención médica.

Las calculadoras de riesgo se usan de manera rutinaria para ayudar a los médicos a evaluar a sus pacientes en la práctica diaria, aunque no se han validado específicamente para predecir la necesidad de ingreso.

CURB-65 es una calculadora simple basada en 5 factores de riesgo. Los pacientes reciben 1 punto cada uno para confusion, nitrógeno ureico en sangre (BUN) elevado, aumento de la frecuencia respiratoria, baja presión arterial, y la edad mayor o igual a 65 años; cuanto mayor es el puntaje total, mayor es el riesgo de mortalidad a 30 días. 

Según la IDSA / ATS, los pacientes con puntajes de 0 o 1 pueden ser tratados como pacientes ambulatorios, aquellos con puntajes de 2 deben ser ingresados en el hospital y aquellos con puntajes de 3, 4 o 5 necesitan atención en la unidad de cuidados intensivos. (Nota del editor: podrá encontrar una versión en línea de dicha calculadora haciendo un clic aquí)

Una versión abreviada de esta calculadora, CRB-65, permite la estratificación del riesgo de pacientes ambulatorios sin trabajo de laboratorio. 1

El Índice de gravedad de la neumonía incorpora 20 factores de riesgo para ubicar a los pacientes en 5 clases correlacionadas con el riesgo de mortalidad 5.

Los autores sugieren el manejo ambulatorio para aquellos en las clases I o II y el manejo hospitalario para aquellos en las clases de riesgo IV y V. Los pacientes en la clase III pueden ser tratados de forma segura en un entorno ambulatorio con el apoyo adecuado o en una unidad de observación para pacientes hospitalizados. (N. del E.: haciendo clic aquí contará con una versión en castellano de esta herramienta)

Si bien CURB-65 puede ser mejor en entornos clínicos ocupados, ya que es una escala de estratificación de riesgo más corta para CAP, las directrices IDSA / ATS 2019 prefieren el Índice de gravedad de la neumonía, ya que se ha estudiado y validado más ampliamente. 1

Las pautas IDSA / ATS enumeran un conjunto separado de criterios mayores y menores para definir la "neumonía grave" para determinar qué pacientes con sospecha de NAC merecen cuidados intensivos. 1 Se requieren al menos 1 de los criterios principales o al menos 3 de los criterios menores para el diagnóstico de neumonía grave (ver tabla a continuación).

Una revisión retrospectiva de más de 1.800 pacientes encontró que el 45% de los pacientes que tenían NAC de "bajo riesgo" según el Índice de gravedad de la neumonía fueron ingresados. 7 Los pacientes con deterioro cognitivo, enfermedad coronaria, diabetes mellitus, enfermedad pulmonar, opacidades radiográficas multilobulares, oxigenoterapia domiciliaria, uso de corticosteroides o uso de antibióticos antes de la presentación tenían mayores probabilidades de hospitalización.

Los autores destacan que el juicio clínico debe aplicarse a los resultados de cualquiera de estas calculadoras para clasificar adecuadamente a los pacientes con neumonía.


Diagnóstico de neumonía adquirida de la comunidad

Después de someter a un paciente con sospecha de NAC al nivel de atención más seguro, se pueden usar varios métodos radiográficos y de laboratorio para verificar el diagnóstico e identificar el organismo más probable responsable de la infección en curso.

Se requieren radiografías de tórax con infiltrados demostrables para diagnosticar la NAC y distinguirla de la infección del tracto respiratorio superior. 1

Se pueden asociar diferentes organismos con patrones de infiltración característicos, que a menudo se manifiestan dentro de las 12 horas posteriores al inicio de los síntomas:

Neumonía focal no segmentaria o lobular (fig. 1)

Las neumonías bacterianas típicas causadas por organismos como Streptococcus pneumoniae tienden a manifestarse con una opacidad del espacio aéreo en 1 segmento o lóbulo, aunque el uso de antibióticos puede alterar su fisiopatología para crear un patrón de opacidad en parches y multilobular.


Figura 1.Neumonía focal lobular.

Bronconeumonía multifocal o neumonía lobular

Las bronconeumonias, caracterizadas de manera similar por un patrón irregular, son causadas más comúnmente por Staphylococcus aureus , Haemophilus influenzae y hongos. 8

Neumonía "intersticial" focal o difusa (fig. 2)

Los organismos bacterianos atípicos, incluidos Legionella pneumophila , Mycoplasma pneumoniae y Chlamydophila pneumoniae, con frecuencia involucran las bases pulmonares en un patrón reticulonodular difuso, bilateral, pero pueden comenzar como opacidades lobulares aisladas en la radiografía de tórax. 9 Los organismos virales también se asocian con afectación pulmonar difusa y bilateral.


Figura 2.Neumonía intersticial difusa.

La identificación radiográfica temprana de complicaciones pulmonares, como derrames pleurales o lesiones cavitantes, puede proporcionar más pistas sobre el organismo causal y permitir una intervención oportuna. 9


¿Qué tan precisa es la radiografía de tórax?

La utilidad de las radiografías de tórax en el diagnóstico de NAC está sujeta a la variabilidad interobservador, con algunos estudios que citan el 65% de precisión en el diagnóstico de neumonía viral, el 67% en el diagnóstico de neumonía bacteriana y ninguna confiabilidad estadística para diferenciar las neumonías bacterianas de las no bacterianas. 


Microbiología

Se debe recopilar una historia social exhaustiva de cada paciente con sospecha de NAC para detectar posibles exposiciones laborales, de viaje o endémicas. Esto guiará las pruebas microbiológicas y el tratamiento antibiótico empírico. 

Por ejemplo, los pacientes que se presentan durante la temporada de gripe o con exposiciones conocidas a las aves de corral en áreas de brotes de influenza anteriores deben ser examinados para detectar influenza A y B con un hisopo nasofaríngeo.

El aislamiento de un organismo específico en pacientes ambulatorios con NAC puede no ser necesario, pero se recomienda para guiar la reducción de los regímenes empíricos de antibióticos. 1 Antes del tratamiento, se debe realizar tinción de Gram y cultivo en pacientes capaces de expectorar adecuadamente una muestra de buena calidad o bien mediante aspirado endotraqueal en pacientes intubados. 

Los pacientes que cumplen los criterios para la neumonía grave según lo definido por las directrices IDSA / ATS merecen cultivos de sangre y esputo, así como pruebas de antígeno urinario para L pneumophila y S. pneumoniae1


Prueba de procalcitonina

Las pruebas de procalcitonina pueden ayudar a diferenciar los patógenos virales de los bacterianos en pacientes ingresados por NAC, evitando el uso de antibióticos innecesarios y permitiendo una rápida reducción de la terapia empírica de manera más efectiva que el juicio clínico solo. 13

Si bien cualquier neumonía infecciosa puede precipitar elevaciones de este biomarcador sérico, las bacterias típicas tienden a producir niveles más altos de procalcitonina que las bacterias o virus atípicos. 14 

Las citocinas, asociadas con infecciones bacterianas, aumentan la liberación de procalcitonina, mientras que los interferones, asociados con infecciones virales, inhiben la liberación de procalcitonina. Sin embargo, este biomarcador no es perfecto y no se elevará hasta en un 23% de las infecciones bacterianas típicas. 14

Por esta razón, los autores afirman que la procalcitonina no debe reemplazar el juicio clínico al guiar la decisión de iniciar la terapia antimicrobiana para pacientes con sospecha de NAC, pero puede usarse junto con el juicio clínico para reducir la terapia. 

En pacientes cuyas historias clínicas sugieran causas alternativas de dificultad respiratoria o mejoría con terapias administradas concomitantemente como la diuresis, una procalcitonina negativa puede ayudar a guiar la interrupción de los antibióticos.

Por otro lado, en pacientes con Influenza probada por PCR, una procalcitonina elevada puede sugerir la continuación de los antibióticos para tratar la sobreinfección bacteriana.


Manejo de la NAC

Antibioticoterapia

La selección de antibióticos antes de identificar un patógeno causal debe ser realizada en base a los factores de riesgo y el grado de enfermedad del paciente.

La doxiciclina puede usarse como una alternativa al macrólido o la fluoroquinolona respiratoria para cubrir organismos atípicos como Chlamydia pneumoniae, Legionella pneumophila y Mycoplasma pneumoniae en pacientes con QTc prolongado. En pacientes alérgicos a la penicilina, el aztreonam debe usarse en combinación con un aminoglucósido y una fluoroquinolona respiratoria.

Los pacientes que pueden haber estado expuestos a la influenza o que tienen antecedentes de uso de drogas inyectables o enfermedad pulmonar estructural o que tienen un absceso pulmonar, infiltrados cavitarios u obstrucción endobronquial también merecen cobertura contra S. aureus resistente a la meticilina (MRSA) adquirido en la comunidad con vancomicina o linezolid.

Si se identifica un organismo por cultivo, PCR o serología, el régimen antibiótico empírico debe adaptarse a este organismo. 

El cribado de MRSA en fosas nasales se puede utilizar de manera confiable para guiar regímenes antimicrobianos empíricos y dirigidos; los pacientes que comenzaron a tomar vancomicina o linezolid en función de los factores de riesgo mencionados anteriormente pueden reducirse de forma segura sobre la base de un hisopo nasal negativo. 15 

El antígeno urinario neumocócico tiene un valor predictivo negativo igualmente confiable y también se puede usar para reducir la terapia antimicrobiana empírica. 16

En caso de que la evaluación microbiológica no identifique un organismo causal, los factores de riesgo individuales del paciente que se enumeran anteriormente se deben considerar en la terapia de reducción gradual a un régimen final con cobertura para MRSA, Pseudomonas aeruginosa o patógenos atípicos, según se indique. 

La neumonía por Pseudomonas se ha asociado con un mayor riesgo de mortalidad y recaída que la neumonía causada por otros patógenos.

Las pautas IDSA / ATS recomiendan no utilizar corticosteroides para el tratamiento, excepto en pacientes con shock séptico refractario.


Gestión posterior

Los pacientes que son hemodinámicamente estables, que pueden ingerir medicamentos de manera segura y tienen un tracto gastrointestinal normal pueden ser dados de alta en terapia oral sin esperar a observar la respuesta clínica. 

Los antibióticos deben administrarse durante al menos 5 días, aunque pueden ser necesarios períodos más prolongados en pacientes inmunocomprometidos o en aquellos con complicaciones pulmonares o extrapulmonares. 1

Una consulta con infectología puede ser beneficiosa si se anticipa la terapia antibiótica intravenosa a largo plazo o si el paciente se deteriora progresivamente con la terapia antimicrobiana basada en las guías.

Puede ser necesaria una consulta con neumonología para la broncoscopia para obtener muestras respiratorias profundas, especialmente si el paciente está empeorando clínicamente y el patógeno causante permanece sin identificar. 

Los autores reconocen que el rendimiento de las muestras de broncoscopia y lavado broncoalveolar se reduce con una mayor duración de la terapia con antibióticos, pero creen que en el contexto del empeoramiento clínico a pesar de los antibióticos, el lavado broncoalveolar puede ayudar a identificar con éxito patógenos resistentes a múltiples fármacos o atípicos que pueden no ser cubiertos por el régimen antibiótico en curso. 

La consulta con neumonología también está indicada para pacientes con complicaciones de neumonía, como empiema, que requieren intervención de procedimiento.


 Conclusiones de los autores

  • La NAC continúa contribuyendo a la morbilidad y mortalidad del paciente, así como a los costos de atención médica.

  • Las sociedades profesionales han publicado pautas de colaboración para racionalizar los patrones de práctica y proporcionar protocolos basados en evidencia para el diagnóstico, tratamiento y prevención de esta infección común.

  • Se necesita más investigación para delinear estrategias apropiadas para reducir los antibióticos en ausencia de un organismo causante, definir la dosis y la duración del uso de esteroides adyuvantes y aclarar el seguimiento del paciente después del alta hospitalaria.